De medir la microbiología a gestionar el riesgo: Adasa lleva la microbiología digital al Spain Smart Water Summit 2026

2026-09-30

De medir la microbiología a gestionar el riesgo: Adasa lleva la microbiología digital al Spain Smart Water Summit 2026

 

Montserrat Batlle, especialista en Innovación de Adasa, ha mostrado cómo la digitalización del control microbiológico permite transformar resultados de E. coli y enterococos en información integrada en la gestión del riesgo y la toma de decisiones.

 

“Imagina intentar entender una sinfonía de Beethoven escuchando solamente una nota cada minuto”. Con esta imagen, Montserrat Batlle, especialista en Innovación de Adasa, abrió su intervención “Del laboratorio a la microbiología digital” en el Spain Smart Water Summit 2026.

 

La comparación pone sobre la mesa uno de los principales retos del control microbiológico del agua: una medida puntual aporta información sobre un momento determinado, pero resulta mucho más difícil comprender qué está ocurriendo entre una muestra y la siguiente. ¿Qué cambia cuando la microbiología puede convertirse en un flujo de información digital integrado en la operación?

 

De medir a tomar decisiones

La digitalización del agua no termina cuando un sensor genera un dato. Para Adasa, el proceso tiene cuatro etapas: medir, integrar, interpretar y actuar.

Primero es necesario obtener información fiable del mundo físico. Después, integrarla con sistemas de comunicación, plataformas y sistemas de control. A continuación, interpretar los datos mediante software, analítica o modelos. Y, finalmente, convertirlos en información útil para la operación y la toma de decisiones.

 

Sin embargo, trasladar esta lógica al ámbito microbiológico plantea un desafío particular. Parámetros físicos o químicos pueden monitorizarse desde hace tiempo mediante sensores instalados directamente en campo. La microbiología, en cambio, ha estado tradicionalmente mucho más ligada a la toma de muestras, el análisis y los resultados de laboratorio.

El reto es, por tanto, conseguir que esa información microbiológica pueda formar parte también de los procesos digitales de gestión del agua.

 

 

Cuando un ensayo microbiológico se convierte en un dato digital

Esta es precisamente la función de aquaBio, la solución de Adasa para la monitorización microbiológica automatizada.

El equipo convierte un ensayo microbiológico en un resultado digital, cuantificando E. coli o enterococos en MPN/100 mL y generando información programable y transmisible.

 

Esto permite que las medidas microbiológicas puedan integrarse con sistemas de control, alarmas y otras fuentes de información operativa.

El cambio es significativo: se pasa de disponer únicamente de controles ocasionales a poder incorporar la evolución de la microbiología dentro de los procesos habituales de gestión.

aquaBio está además diseñado para trabajar de forma autónoma con mantenimiento periódico, facilitando su utilización en instalaciones y entornos reales.

 

Entre las evidencias presentadas por Batlle se encuentran su verificación independiente bajo un esquema ETV y la validación realizada por Mekorot para la monitorización continua de parámetros microbiológicos.

 

De saber si el agua cumple a comprender cómo evoluciona el riesgo

El valor de disponer de información con una mayor continuidad no reside simplemente en generar más datos. Permite formular nuevas preguntas.

No solo: “¿cuál es la calidad microbiológica del agua en esta muestra?”

Sino también: “¿está cambiando?”, “¿cómo está evolucionando una contaminación?” o “¿qué respuesta debemos activar?”

 

Batlle ha mostrado cómo esta capacidad puede incorporarse a la gestión del riesgo en distintos usos del agua: aguas de baño, regeneradas y de consumo.

En estos entornos, el objetivo no es sustituir los procedimientos de control establecidos, sino añadir información que ayude a reforzar la vigilancia y la capacidad de respuesta.

 

Del laboratorio a la microbiología digital

La digitalización del control microbiológico no consiste simplemente en automatizar un ensayo. El verdadero cambio aparece cuando el resultado deja de estar aislado y puede relacionarse con el resto de la información disponible para comprender lo que ocurre en el sistema.

 

Medir con mayor continuidad permite observar tendencias. Integrar los datos permite contextualizarlos. Interpretarlos permite comprender mejor el riesgo. Y disponer de esa información facilita la toma de decisiones.